Un xerojardín no es un jardín repleto de cactus, ni tampoco un lugar de aspecto seco, tan sólo con colores marrones. Cualquier planta, cuando está situada en el lugar idóneo y bajo un mantenimiento adecuado, puede ser utilizada en xerojardinería.
La xerojardinería se basa en el uso eficiente del agua. La mayoría de especies autóctonas son, de modo natural eficientes en agua. Aprender del paisaje natural que nos rodea es el punto más importante. Algunos jardines diseñados hace unos años contaban con amplias superficies de césped y pocos árboles y arbustos, soliendo tener consumos de agua mucho más elevados.
En un jardín de bajo consumo de agua tienen cabida, como podremos descubrir, infinidad de especies y diseños muy atractivos.
El césped artificial puede ser también un elemento a combinar dentro de un entorno de jardinería sotenible.
El National Xeriscape Council de los Estados Unidos estableció siete
principios fundamentales de la Xerojardinería. Estos son:
Planificación y diseño adecuados.
Análisis del suelo.
Selección adecuada de plantas.
Practicidad en las zonas de césped.
Sistemas eficientes de riego.
Uso de mulching o acolchados.
Mantenimiento adecuado.

