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El placer de los aromas

Un jardín sin fragancias, sin aromas, no es posible. El jardín de césped artificial nunca llegará a tener ese olor a césped natural que a tantos les gusta, pero podemos sustituirla por las fragancias de las flores, plantas y árboles que acompañan nuestro jardín. Como buenos seres vivos, con intercambios constantes con el medio, todas las plantas huelen y cada una de un modo distinto. Pero nosotros no buscamos plantas fragantes, sino un “jardín fragante”, un todo con el aroma como peculiaridad. CONSEGUIRLO NO ES DIFÍCIL.

 

Conseguir fragancia en un jardín es muy fácil. Los aragoneses, reyes de la fragancia, dicen “sal a pasear un buen día, que Dios pondrá la perfumería”. Los aromas son exactamente eso: la reacción o rotura de células con sustancias activas aromáticas, liberando al aire sus principios activos. Cada planta cuenta con su principio activo distinto.

 

En tu jardín debes colocar especies fragantes por doquier, en los lugares que más interfieran con el visitante.

  

Consejos:

 

-Prácticamente todas las componentes de la familia Lamiáceas cuentan con una maravillosa fragancia.

 

-Para conseguir fragancia durante cualquier época del año, conviene reservar terreno para plantaciones puntuales. En ese caso, la fragancia se estabiliza.

 

-A la altura de la nariz de las personas, es muy útil instalar de forma estratégica arbustos como el lilo, que se unen al visitante de forma evocadora y deliciosa.

 

 -La mezcla o sinergia de fragancias resulta siempre de lo más gratificante en un jardín de olores. Rosas y lavandas componen el mejor perfume imaginable.

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