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Las 5 trepadoras más utilizadas en jardinería

Las trepadoras son especies muy interesantes para cubrir muros, celosía o pérgolas en cualquier jardín o terraza. Escogiendo la trepadora adecuada para para cada lugar, podéis conseguir espectaculares plantas con muy poco mantenimiento, al igual que tener un jardín con césped artificial.

 

Las trepadoras o enredaderas son plantas que se caracterizan por tener un crecimiento horizontal y por tener diferentes estrategias de sujeción que les permiten adherirse a muros y estructuras verticales. En función de su mecanismo de sujeción son autoadherentes (las hiedras, las parras o el ficus trepador) o requieren un soporte (como es el caso de la Buganvilla, el jazmín, la glicina o la bignonia).

 

Para tener éxito con nuestras trepadoras es fundamental tener en cuenta factores como la temperatura, el agua, la luz o el viento. Especies como la buganvilla no soporta los fríos inviernos pero toleran periodos de sequía, vientos salinos y exposiciones soleadas, sin embargo, el ficus trepador y la hiedra requieren exposiciones de semi-sombra para prosperar. A continuación os detallamos las trepadoras más utilizadas en jardinería y sus condiciones óptimas.

 

Buganvilla (Bougainvillea glabra): Es una de las trepadoras más utilizadas por su espectacular floración que se acentúa cuando se planta en zonas muy soleadas. No requiere casi riego, especialmente cuando ya se encuentra establecida. Tolera suelos y vientos salinos por lo que es adecuada para jardines que se encuentran junto al mar. Su principal inconveniente es que no tolera ni el frío ni las heladas.

 

Jazmín (Jasminum officinale): comúnmente utilizado en jardinería por sus flores que, aunque pequeñas, desprenden un suave y agradable aroma. Requiere exposiciones soleadas y riego regular todas las semanas así como un suelo rico en nutrientes.

 

Parra Virgen (Parthenocissus tricuspidata): esta variedad caduca de parra tiene un gran valor ornamental por el color cobre que adquieren sus hojas durante el otoño. De rápido crecimiento, es ideal para exposiciones de sombra, aunque también funciona en zonas soleadas. Requieren suelos frescos y riego moderado. Es recomendable facilitarle un soporte durante su implantación, una vez establecida podrá prescindir de él.

 

Hiedra (Hedera Helix): quizás es la trepadora más conocida y cultivada. Debido a su rápido crecimiento y a que no necesita ningún tipo de soporte, se utiliza tanto como trepadora como para cubrir el suelo o hacer setos. Es una especie muy rústica que funciona bien incluso en suelos salinos y pobres. Requiere poco riego y exposición de semi sombra.

 

Glicina (Wisteria sinensis): Es una de las trepadoras más vigorosas. Conducida a través de soportes puede alcanzar los 10 metros de largo. Se cultivan por sus espectaculares flores agrupadas en racimos llorones de color malva. Funcionan tanto en zonas de semi-sombra como de sol, aunque es en estos últimos lugares donde su floración es más espectacular. Sus hojas son caducas y a principios de primavera requiere una poda de sus tallos más largos. Requiere riego regular y suele sufrir deficiencia de hierro en suelos calcáreos. Su principal inconveniente es que sus semillas son venenosas si se comen.

 

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